Información básica


*Sobre las baldosas hidráulicas

Una baldosa hidráulica, también denominada calcárea, es un módulo decorativo de cemento pigmentado para uso interior y exterior. Se inventó en el sur de Francia a mediados del siglo XIX, alcanzando su mayor desarrollo en Bélgica, España, Italia y Portugal.

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Su proceso de fabricación se encuentra entre lo manual y lo industrial, caracterizado por el uso de moldes metálicos (trepas) para la aplicación de los colores, que posteriormente son fijados a la base de cemento mediante el uso de una prensa hidráulica.

Las primeras referencias son de 1857, si bien su consolidación como producto alternativo a la piedra natural (mármol principalmente) fue en la Exposición Universal de París de 1867, donde lo presentaban como un tipo de baldosa que no requería cocción sino que se consolidaba mediante prensado. Las medidas de las baldosas más habituales fueron las de 20 x 20 y 15 x 15 cm.

La coincidencia temporal de esta técnica con el desarrollo del art nouveau influenció los diseños: los dibujos representaban formas geométricas, florales o vegetales.

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Al comenzar el siglo XX existían numerosos talleres en las ciudades más importantes del continente americano. Por ser un tipo de suelo moderno, vistoso y de bajo costo, se constituyó en el suelo más popular de las nuevas construcciones. Fue muy usado hasta que otros materiales industriales y de menor costo lo desplazaran en los años 60 del siglo XX.

Si bien su uso ha disminuido, todavía existen algunos talleres familiares que los siguen realizando de manera tradicional. El sistema de fabricación no ha variado prácticamente nada desde sus orígenes. Los materiales utilizados le dan una gran resistencia y solidez, haciéndolas aptas tanto para interiores como exteriores

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La baldosa hidráulica se fabrica pieza a pieza. El artesano elige los colores que va a utilizar y prepara una pasta con agua, mezclando cemento blanco y pigmentos minerales. Este preparado se vuelca en la «trepa», que consiste en un molde que integra unos separadores de metal encajados dentro de un bastidor. Cada espacio se llena con su color correspondiente. Cuantas más tonalidades tiene el dibujo, más tiempo para su elaboración será necesario. Esta capa, la decorada, que es la que era visible cuando está colocada, tiene unos 3 mm de espesor. Se retira la «trepa» una vez llenada con las diferentes pastas de colores, se añade entonces una segunda capa, de un grosor similar, formada por una mezcla de cemento portland y arena, con la función de absorber el exceso de agua de la primera. Finalmente se termina de llenar hasta los 20 ó 25 mm que suele tener el grueso del ladrillo, con la capa de apoyo, constituida por cemento portland y arena. El bastidor conteniendo las sucesivas capas se coloca bajo una prensa hidráulica que la comprime con una fuerza superior a una tonelada. Después, se extrae del molde, se deja secar y se sumerge en agua durante 24 horas. Para que el cemento quede perfectamente endurecido, las baldosas se rocían con agua y se ponen en una habitación durante 20 días, que es el tiempo que tarda el cemento en endurecerse debido al proceso químico iniciado gracias al agua. De ahí recibe el nombre de hidráulica y no del hecho de emplear prensas hidráulicas ya que en un principio las prensas eran manuales.